sábado, 9 de julio de 2011

Testigo.

No creo tener habilidad literaria. No creo ser buena persona. No creo ser inteligente. No creo ser intelectual. No creo escribir bonito, ni bien, ni hábilmente. Simplemente creo que de un punto a esta parte, la complejidad y la constricción de mis pensamientos me llevan a la necesidad de escribir, escribir, escribir ... Aunque no diga nada, o diga mucho; aunque no tenga sentido absoluto o sea totalmente denso, superficial, abstracto, concreto, bonito o feo, estúpido o hábil, trivial o trascendental.
Tal vez es que simplemente necesito un testigo de mi, de mi in-evolución. Y lamento llegar a un punto en el cual me parece que las conversaciones que realmente necesito no se están dando, y contrariamente a lo que siempre ha parecido ser, me siento más cómoda relatando mi estupidez ante una pantalla, que ante una persona. Y tal vez la única culpable de eso soy yo misma, yo y mi incapacidad de decir lo que realmente siento. Incluso, mi incapacidad absoluta de decir cualquier cosa que sienta y que tenga cierta complejidad, que implique directa o indirectamente cierto dolor, cierta incomodidad o cierta perplejidad excesiva.
Uhm, después de todo escriba, joven, que en Chile nadie lee.

Un testigo, para después volver siguiendo mis propios pasos y comprender qué es lo que pasó y qué no conmigo, aquí dentro, aquí, con lo que hay fuera.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Dominique Hernández. Con la tecnología de Blogger.