Tal vez es que simplemente necesito un testigo de mi, de mi in-evolución. Y lamento llegar a un punto en el cual me parece que las conversaciones que realmente necesito no se están dando, y contrariamente a lo que siempre ha parecido ser, me siento más cómoda relatando mi estupidez ante una pantalla, que ante una persona. Y tal vez la única culpable de eso soy yo misma, yo y mi incapacidad de decir lo que realmente siento. Incluso, mi incapacidad absoluta de decir cualquier cosa que sienta y que tenga cierta complejidad, que implique directa o indirectamente cierto dolor, cierta incomodidad o cierta perplejidad excesiva.
Uhm, después de todo escriba, joven, que en Chile nadie lee.
Un testigo, para después volver siguiendo mis propios pasos y comprender qué es lo que pasó y qué no conmigo, aquí dentro, aquí, con lo que hay fuera.

0 comentarios:
Publicar un comentario